Iniciamos este trabajo comentándoles que los
antiguos adoraban a los árboles como si eran seres humanos
Asimismo, los habitantes de Mesoamérica
consideraron sagrados algunos árboles y hasta les asignaron carácter simbólico
porque poseían características que llamaban su atención.
Entre los atributos estaban el tamaño y la
longevidad del árbol, así como la dureza de la madera.
Suecia fue el primer país en celebrar el día del
árbol en el año 1840. En ese momento los ciudadanos consideraban de gran
importancia y relevancia el cuidado de los recursos forestales del país, así
como que los niños, desde temprana edad, aprendieran a cuidar y a conservar la
naturaleza.
La instauración del día mundial del árbol
surgió como iniciativa del congreso forestal mundial celebrado en Roma en el
año 1969.
La Organización de Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO) aceptó dicha iniciativa en el año 1971.
RITOS
En ocasiones, ciertos árboles eran parte de
un rito; por ejemplo, en la fiesta de Xocotl los mexicas cortaban un árbol de
gran tamaño al que llamaban “nuestro padre” y en Tamoanchan había un gran árbol
cuyas flores estaba prohibido cortar.
En algunos mitos los dioses se convierten en
árboles, por ejemplo cuando Quetzal-coatl y mayahuel bajaron del cielo, para
escapar de las tzizimime se transformaron en un árbol con dos ramas.
Asimismo, quetzalcoatl y Tezcatlipoca se
convirtieron en los arboles quetzalhuexoch y tescacuahuitl respectivamente para
sostener el cielo que se había caído.
También se asociaban a cada uno de los cuadro
rumbos del universo y del centro. Así aparecen ilustrados en muchos códices.
Por ejemplo, en el códice borgia, el árbol del
oriente tiene chalchihuites; el del norte es un árbol con espinas y pintado
mitad verde y mitad azul; el del oeste tiene floraciones que parecen de maíz
y el árbol del sur tiene espinas rojas.
Uno de los árboles más importantes entre los
pueblos mayas es la ceiba y el origen mítico de los mixtecos se encuentra en un
árbol del cual fueron desgajados.
En general, los códices representan dicho
árbol brotando de la cabeza de una mujer que se encuentra dentro de un rio y
junto a una cueva; de la punta de este árbol surgen los hombres desnudos.
A veces se habla de dos árboles para explicar el
origen de esta etnia.
En varias escenas también de códices se observa a
dos sacerdotes tallando su tronco.
El árbol del que surgen los hombres es tema
frecuente de los códices de los mixtecos, quienes lo ubicaron unas veces en
apoala y otras.-
En Achiutla la dendrolatria llegó, incluso, a
practicarse a nivel doméstico, pues las fuentes refieren que los caciques
poseían árboles en sus casas, a los que sacrificaban animales. El elemento
mítico del árbol subsiste todavía en nuestros días.
En Santa Cruz Mixtepec aún se tiene memoria
de un hombre que tuvo relaciones sexuales con un árbol sagrado del cual nació
un enano conocido como 14 fuerzas.
Este personaje adoraba el árbol que lo parió hasta
que un día luchó en una cueva contra las piedras, el sol se levantó por este
hecho y mató a 14 fuerzas y a las piedras, que desde entonces son inanimadas.
Esta notable constante relación se tiene en la
cultura mixteca, los arboles del origen y las cuevas otomíes. Su culto fue muy
importante entre este grupo.
Al pino, por ejemplo, se le encuentra relacionado
con el culto al dios otontecutli. En la ceremonia del fuego nuevo,
que se realizaba cada 52 años, los otomíes consideraban como señal de que
el mundo no acabaría.
El hecho de que el viento siguiera soplando para
ellos tenían álamos en los patios de los templo que al ser movidos por los
aires daban la señal esperadas.
Las fuentes
También mencionan la adoración de los árboles del
monte que se creían habían sido hombres en otros tiempos y poseían almas.
Inclusive, su culto sobrevivió hasta mucho
tiempo después de la conquista española, pues Jacinto de la Serna narra
cómo los habitantes de ocoyacac, en el actual Estado de México se vieron en la
necesidad de colocar una viga para un puente porque se organizó con todo el
pueblo una procesión entera con sirios y cantores hacia al monte donde cortaron
un árbol, al que una anciana cortó unas ramas para colocarlas sobre la base del
tronco a la cual consoló para evitar su disgusto, explicándole porqué cortaron
el árbol y además, en el sitio donde este cayó encendieron un sirio y
agua bendita y pulque.
Al día siguiente llevaron en alegre procesión hasta
su destino la viga que sería colocada en el puente.
El mismo De la Serna narra cómo caso en
Tepexoiuca, lugar azotado por fuerte epidemia, donde un indio anciano dijo al
pueblo que esa terminaría cuando se enterraba un árbol que se hallaba tirado a
una legua.
El pueblo entero llegó al lugar con agua bendita,
sirios, incienso y cera. Entonces trasladaron el árbol en gran procesión y
cantos y lo enterraron en el cementerio de la iglesia después de ofrecerle
pulque y tamales.
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