REDACCIÓN.-En este día católicos recuerdan cuando Jesús muere en
la cruz para salvarlos del pecado y regalar la vida eterna. El sacerdote lee la
pasión de Cristo en la liturgia de la Adoración a la cruz. Este día no se
celebra la Santa Misa.
En las iglesias, las imágenes se cubren con
una tela morada al igual que el crucifijo y el sagrario está abierto en señal
de que Jesús no está.
El color morado en la liturgia de la Iglesia
significa luto. Se viste de negro la imagen de la Virgen en señal de luto por
la muerte de su Hijo.
¿Cómo se vive este día entre
los católicos?
Este día manda la Iglesia guardar el ayuno y
la abstinencia.
Se acostumbra rezar el Vía Crucis y meditar en las Siete Palabras de Jesús en la cruz.
Se participa en la Liturgia de Adoración a la Cruz con mucho amor, respeto y devoción.
Se trata de acompañar a Jesús en su sufrimiento.
A las tres de la tarde, recuerdan la crucifixión de Jesús rezando el Credo.
Siete frases que pronunció Jesús en la cruz,antes de morir.
Se acostumbra rezar el Vía Crucis y meditar en las Siete Palabras de Jesús en la cruz.
Se participa en la Liturgia de Adoración a la Cruz con mucho amor, respeto y devoción.
Se trata de acompañar a Jesús en su sufrimiento.
A las tres de la tarde, recuerdan la crucifixión de Jesús rezando el Credo.
Siete frases que pronunció Jesús en la cruz,antes de morir.
Primera Palabra
“Padre: Perdónalos porque no saben lo que
hacen”. (San Lucas 23, 24)
Jesús nos dejó una gran enseñanza con estas
palabras, ya que a pesar de ser Dios, no se ocupó de probar su inocencia, ya
que la verdad siempre prevalece. Nosotros debemos ocuparnos del juicio ante
Dios y no del de los hombres. Jesús no pidió el perdón para Él porque no tenía
pecado, lo pidió para quienes lo acusaron. Nosotros no somos nadie para juzgar.
Dios nos ha perdonado grandes pecados, por lo que nosotros debemos perdonar a
los demás. El perdonar ayuda a quitar el odio. El amor debe ganar al odio. La
verdadera prueba del cristiano no consiste en cuánto ama a sus amigos, sino a
sus enemigos. Perdonar a los enemigos es grandeza de alma, perdonar es prueba
de amor.
Segunda Palabra
“Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el
paraíso”. (San Lucas 23,43)
Estas palabras nos enseñan la actitud que
debemos tomar ante el dolor y el sufrimiento. La manera como reaccionemos ante
el dolor depende de nuestra filosofía de vida. Dice un poeta que dos
prisioneros miraron a través de los barrotes de su celda y uno vio lodo y otro
vio estrellas. Estas son las actitudes que se encuentran manifestadas en los
dos ladrones crucificados al lado de Jesús: uno no le dio sentido a su dolor y
el otro sí lo hizo. Necesitamos espiritualizar el sufrimiento para ser mejores
personas. Jesús en la cruz es una prueba de amor. El ladrón de la derecha, al
ver a Jesús en la cruz comprende el valor del sufrimiento. El sufrimiento puede
hacer un bien a otros y a nuestra alma. Nos acerca a Dios si le damos sentido.
Tercera Palabra
“Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu
Madre”. (San Juan 19, 26-27)
La Virgen es proclamada Madre de todos los
hombres.
El amor busca aligerar al que sufre y tomar sus dolores. Una madre cuando ama quiere tomar el dolor de las heridas de sus hijos. Jesús y María nos aman con un amor sin límites. María es Madre de cada uno de nosotros. En Juan estamos representados cada uno de nosotros. María es el refugio de los pecadores. Ella entiende que somos pecadores.
El amor busca aligerar al que sufre y tomar sus dolores. Una madre cuando ama quiere tomar el dolor de las heridas de sus hijos. Jesús y María nos aman con un amor sin límites. María es Madre de cada uno de nosotros. En Juan estamos representados cada uno de nosotros. María es el refugio de los pecadores. Ella entiende que somos pecadores.
Cuarta Palabra
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado?” (San Marcos 15, 34)
Es una oración, un salmo. Es el hijo que
habla con el Padre.
Estas palabras nos hacen pensar en el pecado de los hombres. El pecado es la muerte del alma. La bondad es el constante rechazo al pecado. El pecado es el abandono de Dios por parte del hombre. El hombre rechazó a Dios y Jesús experimentó esto.
Estas palabras nos hacen pensar en el pecado de los hombres. El pecado es la muerte del alma. La bondad es el constante rechazo al pecado. El pecado es el abandono de Dios por parte del hombre. El hombre rechazó a Dios y Jesús experimentó esto.
Quinta Palabra
“¡Tengo sed!” (San Juan 19, 28)
La sed es un signo de vida. Tiene sed de dar
vida y por eso muere.
Él tenía sed por las almas de los hombres. El Pastor estaba sólo, sin sus ovejas. Durante toda su vida Jesús había buscado almas. Los dolores del cuerpo no eran nada en comparación del dolor del alma. Que el hombre despreciara su amor le dolía profundamente en su corazón. Todo hombre necesita ser feliz y no se puede ser feliz sin Dios. La sed de todo hombre es la sed del amor.
Él tenía sed por las almas de los hombres. El Pastor estaba sólo, sin sus ovejas. Durante toda su vida Jesús había buscado almas. Los dolores del cuerpo no eran nada en comparación del dolor del alma. Que el hombre despreciara su amor le dolía profundamente en su corazón. Todo hombre necesita ser feliz y no se puede ser feliz sin Dios. La sed de todo hombre es la sed del amor.
Sexta Palabra
“Todo está consumado”. (San Juan 19, 30)
Todo tiene sentido: Jesús por amor nos da su
vida. Jesús cumplió con la voluntad de su Padre. Su misión terminaría con su
muerte. El plan estaba realizado. Nuestro plan no está aún terminado, porque
todavía no hemos salvado nuestras almas. Todo lo que hagamos debe estar
dirigido a este fin. El sufrimiento, los tropiezos de la vida nos recuerdan que
la felicidad completa solo la podremos alcanzar en el cielo. Aprendemos a morir
muriendo a nosotros mismos, a nuestro orgullo, nuestra envidia, nuestra pereza,
miles de veces cada día.
Séptima Palabra
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.
(San Lucas 23, 46)
Jesús muere con serenidad, con paz, su
oración es de confianza en Dios. Se abandona en las manos de su Padre.
Estas palabras nos hacen pensar que debemos de cuidar nuestra alma, no sólo nuestro cuerpo. Jesús entregó su cuerpo, pero no su alma. Devolvió su espíritu a su Padre no con grito de rebelión sino con un grito triunfante. Nadie nos puede quitar nuestro espíritu. Es importante recordar cual es nuestro destino en al vida para no equivocarnos de camino a seguir. Jesús nunca perdió de vista su meta a seguir. Sacrificó todo para alcanzarla. Lo más importante en la vida es la salvación de nuestras almas.
Estas palabras nos hacen pensar que debemos de cuidar nuestra alma, no sólo nuestro cuerpo. Jesús entregó su cuerpo, pero no su alma. Devolvió su espíritu a su Padre no con grito de rebelión sino con un grito triunfante. Nadie nos puede quitar nuestro espíritu. Es importante recordar cual es nuestro destino en al vida para no equivocarnos de camino a seguir. Jesús nunca perdió de vista su meta a seguir. Sacrificó todo para alcanzarla. Lo más importante en la vida es la salvación de nuestras almas.
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