SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La
aprobación de los cambios al Código Procesal Penal con la mutilación del
artículo 85 incluida y el revuelo causado en la sociedad, doblaron el
brazo a los diputados que raudos confesaron la trama.
Ese proyecto no fue el mismo presentado al
Senado, donde perimió. Tenía modificaciones que la mayoría de los miembros de
la Cámara Baja supuestamente ignoraba, sin embargo, todos y todas (para
“respetar” el lenguaje de ‘género’) levantaron sus cuidadosas manos para
aprobarlo, sin leerlo.
Después de que el presidente Danilo Medina lo
observara, la diputada Minou Tavarez Mirabal informó que los legisladores
fueron engañados y pidió una investigación, que me parece prudente.
Sin embargo, surgen preguntas en torno
a estas graves circunstancias. ¿Cuándo se enteró de esa situación. Quiénes más
sabían de eso y callaron?
¿Por qué si hubo denuncias de abogados sobre
ese proyecto, lo aprobaron de todos modos, cuándo incluso medios de
comunicación se hicieron eco de las declaraciones que advertían esa maquinación
antes de que fuera convertida en ley?.
El pueblo común no entiende cómo puede una
pieza legislativa perime en un hemiciclo sin que el que lo sometió se
entere¿Cómo puede un diputado introducir un proyecto nuevo sin que sus colegas
sepan que lo hizo? Cuando existe un procedimiento para eso.
El legislador Víctor Suárez afirma que la
iniciativa que sometió no tenía las mutilaciones de las que adolece este.
Que eso no esas alteraciones no las hizo. Más preguntas aún ¿Quién lo
cercenó y para beneficiar a quién?
Lo único cierto aquí es que los
diputados convirtieron en ley una sugerencia que ni siquiera se tomaron
la molestia de revisar “porque ya lo habían hecho antes”.
Con levantar las manos y decir corroboro,
corroboro no basta.
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