El 25 de abril de 2013 se
promulgó la Ley 61, la cual regula el régimen jurídico del Voluntariado en la
República Dominicana, después de una serie de demandas de las organizaciones
sin fines de lucro para que existiese una ley que ampare a los voluntarios dominicanos.
De manera llana, el voluntario
es aquella persona física que dedica su tiempo en acciones sociales a favor de
la comunidad. La Voluntad, es su primer elemento, luego le viene lo
gratuito, lo formativo, etc.
Desde mi experiencia como
director general de una fundación, he podido lidiar con todo tipo de personas
que entran a una determinada institución con el objetivo de recibir beneficios
económicos y profesionalizantes, dentro de la acción social que desarrollan.
(Por ejemplo, un viaje, una excursión, una beca, conocer una chica o algo más).
Sin embargo, el VOLUNTARIADO va más allá que eso, tal vez podría ser medido por
un sacerdote católico como: “el culmen de la vida personal” en contraprestación del “culmen de la vida de la iglesia” que es la Eucaristía. Es decir, el
servicio voluntario inyecta de paz y de satisfacción social del deber cumplido,
(dicho de otro modo).
La referida ley 61-13 define
Voluntariado al mecanismo de participación mediante el cual las personas
motivadas por un espíritu altruista, se articulan para poner en acción los
valores de cooperación y solidaridad en beneficio de la comunidad. Si
desprendemos las características del Voluntariado, extraídas de este concepto,
podemos subrayar que ese mecanismo conlleva: participación,espíritu desinteresado (que no busque cobrar ni ganar por
ello) y que dé lo que pueda en
beneficio de su comunidad (cooperando y solidarizándose). Es por ello, que un
joven de un determinado sector, no podrá por nada del mundo entrar en las filas
de una entidad sin fines de lucro, por ejemplo, para lucrarse, porque al fin y
al cabo, se irá cuando no vea surtir sus efectos a sus ambiciones imaginarias.
Me pasó muy reciente, en la
ejecución del proyecto: “De Joven a Joven para Combatir el VIH/SIDA”, que necesita
3 días de capacitaciones sobre el tema y que esas capacitaciones la damos cada
sábado, (es decir en 3 sábados) quienes se convierten en Agentes de Cambio
(multiplicadores de los conocimientos aprendidos) que deberán de desarrollar un
compromiso posterior llevando las informaciones a otros jóvenes. En esta
anécdota, necesitaba sólo 15 jóvenes y me aparecieron 17, era como “una chercha
sexual”, hablaron abiertamente de temas como la masturbación, la iniciación
sexual, términos vulgares frente a términos científicos de la sexualidad,
enfermedades de transmisión sexual, uso de condones o preservativos…en fin,
estaban demasiados interesados en el tema, estaban demasiados atentos. Al
finalizar el día, el compromiso siguiente era, ¿? Pues, asistir la próxima clase,
el mismo día, la misma hora y en el mismo lugar. Tremenda sorpresa, el día
establecido ningún joven fue, me pasaban por el lado y se hacían los que no me
conocían o, los que se les olvidó. Sólo duré media hora y ninguno asistió.
¿Ellos son los voluntarios que necesita la República Dominicana para
desarrollarse? Antes de mi muerte, quisiera que Dios me permita responder eta
pregunta, ¿valió la pena?
Si me dedico a explicarle todas
mis malas experiencias o experiencias aprendidas para mejorar con personas que
dicen ser voluntarias, no terminaría ahora, sin embargo quiero plantear otra
situación. Hablando en un barrio con un joven, me dice: “estos proyectos son
buenos, pero si tú no ofreces galletas, refrescos, o un 50 pesos los muchachos
no se comprometerán” y ahí sí es verdad que me dio mucha pena, porque se ve lo
que alguien escribió hace un tiempo (desconozco su nombre), decía: “el amor y
el interés se fueron al campo un día, más pudo el interés que el amor que le
tenía”, la gente en sociedad, piensa más en cómo lucrarse, que cómo ayudar
dando lo que le han dado gratis: “El amor”.
La chercha puede ser un
mecanismo que atrae a mucha gente, porque la risa, el can, el amiguismo, la
música, etc., pero los resultados serán funestos: frustraciones personales.
Frente a los compromisos, que pueden ser cansones, agobiantes, a veces, pero
recordemos, que cada acción positiva, tiene una respuesta positiva.
¿La chercha es mala? Me
preguntarán los jóvenes que no pasan un fin de semana sin salir a la calle a
disfrutar. La respuesta es que no, porque realmente “todo lo que se haga
sanamente es provechoso”, el problema que planteamos aquí es que el que se dice
llamar Voluntario, debe dejar a un lado ciertas situaciones y que se imponga su
deseo de ayudar a alguien (en un momento de necesidad, un terremoto, que tengan
hambre, que haya que bañar a ancianos, que alfabeticen, entreguen
preservativos… en fin cientos de actividades voluntarias que exigen un
desprendimiento de quien la realiza.
Aclaramos del párrafo anterior,
que no podemos negar que algo más que AYUDAR nos
puede motivar para ingresar a una institución y poder beneficiar a los demás,
como un buen trato de la gente que conforman el grupo al que te estás uniendo,
que hayan amigos tuyos con lo que te sientes cómodo, no sé, muchas cosas que la
persona por naturaleza necesita, para respaldar sus sentimientos.
Para finalizar, pues repaso un
poco, el por qué del título: “Voluntarios: De la chercha al compromiso”, porque
el ser voluntario es poner al servicio de los demás su tiempo y participación
por y para los demás necesitados de ayuda social. Se requieren, principalmente
jóvenes que tengan energía, ímpetu y se arriesguen, aunque no se limita a
ellos. Podemos recibir en el voluntariado a cualquier persona para que desarrolle
su libre determinación en actividades de bien común o interés general, que no
reciba salario, remuneración ni cualquier otra forma de contraprestación. Así
pues, podemos decir que se ha logrado el efecto de decenas de instituciones,
como la Fundación Santa Lola que participamos de las Consultas para la creación
de dicha ley.
El compromiso es asumir
compromisos de hacer lo que sea disponible por los más necesitados.
EL AUTOR OBTUVO EL PREMIO NACIONAL DE LA JUVENTUD EN
ESTE AÑO EN EL REGLÓN APORTES A LOS DERECHOS HUMANOS (NIÑEZ Y JUVENTUD)
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