La genética juega un papel muy
importante, aunque un estilo de vida saludable es importante para optimizar la
función celular.
Envejecemos porque los niveles de las
hormonas bajan. Desde los 30 años, los desbalances hormonales comienzan tanto
en los hombres como en las mujeres. Para los 50 años, hay un 50 % de función
hormonal de hormonas como estrógeno, testosterona, tiroides, melatonina y
hormona de crecimiento. La genética juega un papel muy importante, aunque un
estilo de vida saludable es importante para optimizar la función celular.
Los síntomas de disminución hormonal
son una de las razones principales por que las personas buscan tratamiento como
la medicina restaurativa, aunque la razón más importante de esta rama de la
medicina es el potencial de prevenir enfermedades degenerativas. Hay estudios
que prueban que el cerebro, las células del corazón, las células de los nervios,
las células en los huesos y las células, tanto en el tejido vascular como en la
piel, tienen receptores para hormonas. Es por eso que se entiende que, al haber
un descenso de estas hormonas, van a ocurrir un sinnúmero de síntomas como bajo
deseo sexual, cansancio, ansiedad, irritabilidad, aumento de peso, problemas de
insomnio, baja en concentración y osteoporosis.
En las mujeres, la progesterona es
una de las primeras hormonas en disminuir sus niveles, alrededor de los 35
años, ocasionando síntomas como ansiedad, ataques de pánico, sueño liviano,
síndrome premenstrual, cambios de estado de ánimo, fibromas, quistes ovarios,
sagrados más intensos e irregulares, aumento de peso, calentones y bajo deseo
sexual. El estrógeno comienza a bajar alrededor de los 45 años y eventualmente
cesa de producirse en una edad promedio de 51 años, en lo que llamamos la
menopausia. La baja de esta hormona produce calentones, resequedad en la piel y
resequedad vaginal, causando molestias en las relaciones sexuales, infecciones
de orina recurrentes, incontinencia urinaria, pérdida de hueso y pérdida de
concentración. Cuando utilizamos hormonas para restaurar los niveles adecuados,
se utilizan las formas más parecidas a nuestro organismo.
La testosterona es una hormona que
baja tanto en los hombres como en las mujeres para finales de la década de los
30 años. Esto produce pérdida de deseo sexual, dolor en coyunturas y de hueso,
debilidad muscular, cambios en estado de ánimo, depresión, ansiedad, pérdida
muscular y aumento de peso.
La tiroides debe tener niveles
óptimos y funcionales. Entre los síntomas de deficiencia se encuentran:
cansancio, lentitud mental, depresión, aumento de peso, piel reseca,
estreñimiento, sentir frío, pérdida de pelo, hinchazón de los tobillos y
palpitaciones. También se puede deber a tener deficientes vitamínicas como la
ferritina, zinc, selenio, iodo o cualquier cofactor que se necesite para
activar la tiroides.
La insulina o resistencia de la
insulina resulta en aumento de peso, sobre todo en las áreas de abdomen bajo,
muslos, debajo de los brazos y la papada. Este desbalance metabólico se trata
con restauración hormonal y nutricional.
Otras hormonas que disminuyen son
DHEA, la cual aumenta la fuerza, la vitalidad, la energía sexual y el sistema
inmune. La melatonina, además de ser conocida por sus efectos para el
sueño, es una de las hormonas más importantes contra el cáncer, ya que activa
las células de inmunidad. La pregnolenona se conoce por los efectos en la
memoria y en la concentración.
En el tema del reemplazo hormonal, se
recomienda utilizar hormonas idénticas a la estructura molecular del cuerpo
(hormonas bioidénticas). El reemplazo hormonal siempre debe ser acompañado de
reemplazo de nutrientes, los cuales activan los receptores hormonales, y la
remoción de toxinas que interfieren con la actividad de los nutrientes y las
hormonas. Como parte del tratamiento holístico de la medicina restaurativa, se
recomienda la estimulación del tránsito energético usando acupuntura y/o
tratamientos magnéticos, los cuales permiten que las hormonas actúen
óptimamente. La función hormonal es más importante que el nivel hormonal, es
por esta razón que los niveles altos en las hormonas no siempre son los que nos
hacen sentir mejor.
La autora ginecóloga y además es
especialista en medicina restaurativa con oficina en La Torre Médica de Plaza
Las Américas, PH 1210. Para información, llama al 787-751-3326, extensión 3.
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