Quizá el lector se pregunte de dónde viene
este nombre tan raro de chikungunya. Es una palabra que se trae de la
lengua maconde, que se habla en el sudeste de Africa por Tanzania y Mozambique,
cerca del Mar Indico y el significado de esta expresión es que se dobla hacia
arriba.
En la actualidad se está hablando mucho de
esta enfermedad debido a que se han reportado casos en islas cercanas a la
República Dominicana y tenemos que enseñar las medidas preventivas de lugar
para que la gente tenga conocimiento y pueda enfrentar la situación que se
presente si aparece este mal en el país.
El virus productor de este problema de salud
fue identificado en año 1952 en territorio de la hoy República Unida de
Tanzania, un país muy joven –independizado en 1996-, situado en el Este de
África, poco conocido por nosotros, pero con una gran extensión territorial
(947 mil kilómetros cuadrados), casi 20 veces más grande que la República
Dominicana y cuenta con una población aproximada de 45 millones de habitantes.
Lo importante es que se trata de una
enfermedad viral febril, transmitida por el mosquito Aedes aegypti, el mismo
que es vector del dengue, aunque se han reportado casos en que está involucrado
otro mosquito llamado Aedes albopictus. De hecho, la enfermedad tiene
manifestaciones similares a las del dengue y empiezan a presentarse de tres a
siete días después del insecto haber picado a la persona.
Signos y síntomas:
El enfermo va a presentar fiebre, dolor de
cabeza, dolores en el cuerpo y sobre todo en las articulaciones que pueden
durar semanas, meses y hasta año en algunos casos excepcionales.
Los dolores en el cuerpo son más intensos que
en el dengue y afectan más a las articulaciones y los tendones. Sin
embargo, la fiebre dura menos tiempo en los casos de chikungunya.
Esta enfermedad, a diferencia del dengue, es
raro que produzca la muerte. Cuando esto suele suceder es en adultos
mayores y niños muy pequeños. De hecho, la población más vulnerable a
esta posibilidad son los menores de un año y los mayores de 65. También
el mal puede ser mortal en personas con enfermedades crónicas descontroladas
como la diabetes e hipertensión arterial.
La recomendación más importante es que ante
la presencia de estos síntomas las personas acudan de inmediato al médico para
que empiece el manejo correcto. No es aconsejable ir a la farmacia a
comprar medicinas sin la prescripción del facultativo. Tampoco debemos
recurrir a la automedicación porque hay fármacos que pueden empeorar la
situación y hasta producir la muerte. Lo mejor que usted puede hacer es
darle a tomar líquidos al paciente hasta que lo pueda llevar al profesional de
la salud correspondiente.
Las medidas preventivas son las mismas del
dengue: evitar la picadura de los mosquitos, reducir la reproducción de estos
insectos y prevenir la picadura de las personas enfermas para que el mosquito
no pueda transmitir la enfermedad a los sanos.
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