Autor: Miguel Cruz Tejada
Madre de dos hijas menores, Cecilia fue a la clínica Santo Domingo
Plastic Center en agosto del año pasado para hacer la operación, pero se
muestra muy arrepentida de esa decisión y sostiene que prefería haberse quedado
gorda.
Fue operada por la doctora Ivelisse Bello, propietaria del centro, quien
se promociona en televisión y la Internet.
"Primero, se me produjo un hoyito y cuando hablé con la cirujana,
me dijo que se trataba de un punto que se había zafado", relató Ureña.
Contó que la cirujana, le dio otro punto en el mismo hoyito, pero la
grapa quirúrgica se le soltó, porque ya la bacteria estaba avanzando.
Cuando Cecilia regresó a Nueva York, se le notificó, oficialmente que
estaba infectada por una bacteria.
"He perdido mi trabajo, estoy perdiendo mi apartamento y mi casa y
aquí no tengo ninguna ayuda económica", narró la dominicana.
Otros 15 casos de dominicanas que fueron a su país natal a hacerse
diferentes tipos de cirugías, también fueron infectadas con la bacteria
"mycobacterium absecessus", que aunque no es letal, sus consecuencias
son de larga duración y los especialistas aclararon que no es contagiosa.
Recientemente, el propietario de la clínica Efecto Brush, Franklin
Polanco y el supuesto cirujano Víctor Estévez, pero ambos fueron liberados con
sendas fianzas esta semana.
Estévez, es acusado de ser un falso cirujano y quien ha intervenido a
numerosas dominicanas.
Cecilia está sometida a tratamiento en un hospital de Nueva York y
arrepentida, sostiene que le pide perdón a Dios.
"Le pido perdón a Dios por esto que me hice, porque parece que él
me quería gorda", terminó diciendo la señora Ureña.
Muchas de las pacientes de esos "cirujanos" han muerto tanto
en la República Dominicana como en Estados Unidos y Puerto Rico.
En el mejor de los casos, una gran cantidad de ellas han regresado a
Estados Unidos infectadas por bacterias, con los senos mutilados, vientres
putrefactos, heridas profundas en nalgas y otras partes del cuerpo, caras
deformes y otras condiciones físicamente aberrantes, es hasta ahora, el precio
que esas mujeres tienen que pagar en sus cuerpos, además del dineral con el que
costean las "cirugías".
Desde hace varios años, se viene denunciando la mala práctica de esos
"cirujanos", muchos de los cuales no son miembros de la Sociedad
Dominicana de Cirugía Reconstructiva ni figuran en la membresía del Colegio
Médico Dominicano.
Tres de esas mujeres, Teresa Fleury y su prima Martha y otra que declinó
identificarse sin explicar las razones de esconder su identidad, han denunciado
en sólo semanas, las mutilaciones de las que han sido víctimas en clínicas de
"cirugía plástica" en el país caribeño.
El Departamento de Salud de Nueva York, mantiene la advertencia a las
mujeres dominicanas de que no vayan a su país a someterse a las cirugías
estéticas.
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