Por El Mercurio / Chile / GDA
"El
orgasmo es sólo uno de los muchos placeres de la vida", afirma la sexóloga
Yvonne K. Fulbright en una de sus últimas columnas publicadas en "The
Huffington Post". El problema, agrega la experta en relaciones de pareja,
es que la sociedad se ha obsesionado con ellos y les ha dado demasiada
importancia.
"Populares revistas, sitios web y
libros prometen incansablemente ayudarte a tener múltiples, intensos y extensos
orgasmos. Nada es más importante, con el clímax como la experiencia y sensación
más codiciada del mundo", sostiene. Sin embargo, se pregunta: "¿Es
así? ¿Debe ser así?".
Fulbright señala que, aunque
ciertamente la mayoría de las personas considera al orgasmo como una
experiencia placentera, a su juicio es necesario poner en perspectiva la
importancia que algunos le otorgan y que los lleva a obsesionarse con ellos.
Por esto, recomienda que cuando alguien se sienta frustrado en su búsqueda del
clímax, recuerde que la vida ofrece muchas experiencias igualmente
impresionantes. "Algunas, de hecho, son más simples, dulces y fáciles de
alcanzar", apunta, y entrega ejemplos de lo que a ella personalmente le
produce placer:
1.- Reír sin parar: según la sexóloga,
el fenómeno de no poder recuperar el aliento de tanta risa no es algo que se dé
seguido y, por lo tanto, cuando ocurre resulta muy placentero.
2.- El abrazo de un niño: "Nada se
siente más perfecto o mejor que tener los brazos y las piernas de tu pequeño
alrededor de tu cuerpo, y su cabeza enterrada en tu cuello. El mundo se vuelve
lleno de paz y amor", asegura Fulbright.
3.- Despertar y volverse a dormir:
¿alguna vez te has despertado en la mañana pensando que tu reloj no sonó y es
tarde para irte a trabajar, pero luego te das cuenta de que es sábado y puedes
seguir durmiendo? Para la sexóloga, cuando eso ocurre es un "momento
absolutamente delicioso".
4.- Saciar la sed: sobre todo cuando se
hace con agua pura. "Nada rehidrata mejor que el agua, en especial cuando
tu cuerpo lo ansía. Seguramente has estado en esa situación y sabes lo bien que
se siente", asegura.
5.- Hundirse en una tina caliente después
de pasar tiempo en el frío: sentir manos, pies, nariz y todo literalmente
congelado, debe ser una de las sensaciones menos placenteras que existen. Sin
embargo, saber que tienes la posibilidad de entrar en calor, lo hacen
soportable. "Una buena ducha o tina caliente es generalmente la manera
perfecta para hacer que la sangre fluya de nuevo", indica Fulbright.
6.- Recibir una inesperada ayuda
financiera: ¿te ha ocurrido que te pones una chaqueta que estaba perdida al
fondo de tu clóset o usas una cartera que tenías olvidada, y en su interior
encuentras un flamante billete? Sin duda, tu primera reacción es sonreír sin
parar, en especial si el dinero te llega cuando realmente lo necesitas.
7.- Meterse a la cama con sábanas
limpias y frescas: a juicio de la sexóloga, se trata de una situación que no
requiere mayor explicación. Simplemente -dice- "se siente celestial".
8.- Estar junto a tu pareja piel con
piel, y sentirla de pies a cabeza: según Fulbright, no importa que ese momento
de intimidad no pase a mayores, sino que el sólo hecho de estar en brazos de la
persona que amas, "es una de las pocas cosas que nos hacen olvidar que el
resto del mundo existe".
9.- La satisfacción de haber tenido una
buena sesión de entrenamiento: el ejercicio físico estimula la producción de
endorfinas, las que son conocidas como "las hormonas de la
felicidad", ya que tienen efecto analgésico y otorgan sensación de
bienestar. Así, poner el cuerpo en movimiento puede, en efecto, provocar
placer.
10.- Saber que la persona de quien
estás enamorada, también te ama: cosquilleo, mariposas en el estómago, la
sonrisa que no se borra del rostro. Son múltiples los efectos que genera el
amor entre dos personas y que, según la sexóloga, hacen que "todo en el
mundo se sienta bien".
11.- Conseguir un objetivo esperado: no
importa si es grande o pequeño, la emoción que se siente al lograr algo tras
haber trabajado duro, es inmensa, asegura la sexóloga.
Aunque Fulbright reconoce que ninguno
de los ejemplos anteriores es exactamente como el clímax, ni deben serlo, la
manera de describirlos es similar a cómo se describe la respuesta sexual y el
placer.
De esta manera su consejo es que
"la próxima vez que sientas la presión de tener un orgasmo, o de tener más
orgasmos, o de tener un cierto tipo de orgasmo… recuerda que la vida te ofrece
muchas formas de placer". Y deja abierta la pregunta: "¿Tienes algún
otro favorito que añadir a esta lista?".
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