Un estudio nuevo realizado a cerca de 2 mil sobrevivientes de ataques cardíacos halló que los ataques fueron mucho más propensos a ocurrir poco tiempo después de la muerte de algún miembro de la familia o un amigo cercano que en cualquier otro momento. Y el riesgo de sufrir un ataque cardíaco parece disminuir a medida que el dolor desaparece.
Casi el 14 por ciento de los participantes del estudio habían perdido
a alguien cercano en los 6 meses anteriores a sufrir el ataque cardíaco. Tras
analizar el tiempo relativo de cada ataque y el proceso de duelo, los investigadores estimaron que el riesgo de sufrir un ataque al
corazón es 21 veces mayor en las primeras 24 horas tras una muerte de lo que es
6 meses después.
El riesgo disminuye regularmente con cada día que pasa tras la pérdida de
un ser querido, pero aún así se mantiene 8 veces mayor tras una semana de la
muerte y 4 veces mayor tras un mes.
Esto sugiere que si se añade
el dolor por una pérdida a los factores de riesgo tradicionales para
enfermedades de las arterias coronarias, ya sea fumar, hipertensión arterial,
historial médico, el dolor del duelo puede llegar a poner a la persona al borde
del abismo.
Otras emociones como la depresión o ansiedad asociadas al duelo también pueden tener alguna responsabilidad en el riesgo de ataques cardíacos.
Otras emociones como la depresión o ansiedad asociadas al duelo también pueden tener alguna responsabilidad en el riesgo de ataques cardíacos.
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