Decirles
que el espectáculo es imponente es poco…, tener la oportunidad de mirar
mientras subimos, las aguas del mar Atlántico y las
montañas, ver una casita de campo aquí y otra como a 10 kms. con su
burrito amarrado a un árbol, nos hizo sentir que ellos, en
complicidad con el silencio que nos permite escuchar el canto de la brisa
, -aunque pasen precariedades-, viven en un eterno abrazo con la naturaleza,
confirmándonos que es necesario ir en la búsqueda de respirar aire puro y
tener un cara a cara con la creación.
Este
municipio tiene su origen en el lugar denominado por Cristóbal Colón
“Paso de los Hidalgos”, nombre en honor a las personas que lo acompañaron hacia
el interior de la isla en marzo de 1494. Es un municipio ganadero, con un clima
tropical de bosque húmedo y suelo montañoso, y una vegetación variada de
grandes árboles.
Los
Hidalgos, ubicado al pie de la Cordillera Septentrional
está conformado por un distrito municipal llamado Novas y tres secciones: El
Mamey, Marmolejos y Unijica, habitado por gente sencilla y amable, haciéndonos
sentir como en casa.
Salimos
de Los Hidalgos, pasamos por el municipio de Altamira, todavía recorriendo
tierras de la provincia de Puerto Plata y nos adentramos montaña
arriba, bordeando la
Cordillera para tener un cara a cara con el pico
“Diego de Ocampo”, esa montaña que se destaca con majestuosidad
frente a Santiago de los Caballeros, ubicada en la Sección de El Ranchito,
provincia Santiago, siendo éste el punto más alto de esta
Cordillera, con 1,250 mts.
Diego
de Ocampo fue un esclavo que se rebeló, saqueó y saboteó las plantaciones
en Concepción de la Vega ,
San Juan de la Maguana ,
Azua y Bahoruco. Hizo una tregua con las autoridades españolas, pero se
rebeló de nuevo poco después. Más tarde fue capturado y ejecutado por las
tropas españolas, de acuerdo con el gobernador Cerrato y el oidor Grajeada,
en 1546.
Definitivamente,
vernos sumergidos en el éxtasis de conocer estas tierras, ser
testigos de la conjunción de estas montañas con la espectacular vista del
firmamento que se conjuga en esta cordillera, saber que lo que
teníamos frente a nosotros.... aunque parecía un paraíso era todo
nuestro, sumado a la indescriptible vista de ese valle bajando rumbo a
Santiago.... ameritaba una expresión.... ¡Gracias mi Dios por República
Dominicana!
¡Estar de
pie en la cima de esta impresionante cordillera, mirar desde ahí la secuencia
de montañas y tener un encuentro con el pico Diego de Ocampo es una experiencia
que debes experimentar y es que República Dominicana tiene una y mil maneras de
sorprendernos!
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