Determinadas empresas privadas que se dedican al negocio de
la publicidad han encontrado un excelente cliente: El Estado. Muchos
millones de pesos son erogados todos los años por instituciones
centralizadas y descentralizadas del Gobierno Dominicano, lo mismo que
por ayuntamientos, en una carrera contra el reloj por dar a conocer las
acciones que se están ejecutando o que piensan realizarse.
Los departamentos de prensa y
publicidad en las instituciones estatales, en la República Dominicana ,
se han multiplicado como la verdolaga en los últimos 17 años. Siendo la República Dominicana
un país con tantas precariedades económicas, entiendo, que no se justifica el
gasto en publicidad que se hace desde las instancias estatales.
Parecería como si las acciones que
se ejecutan desde el Estado son productos que se están ofertando a unos
clientes, en este caso la población, los cuales deben ser convencidos de las
bondades de los mismos.
Algunos pensarán que no tiene
lógica lo que hace, con respecto a la publicidad estatal, pero no es así. La
lógica de estas acciones tiene nombres y apellidos: crear en las mentes de las
personas la percepción de una buena gestión, sea de un ayuntamiento, el
Gobierno Central o simplemente de un ministerio.
Llama la atención los anuncios de la CDEEE , en los que se
justifica el uso del carbón mineral para las plantas eléctricas que licitó el
Gobierno Dominicano y que fueron adjudicadas a la empresa ODEBRECHT y los
bien logrados anuncios del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones
(MOPC).
No sabemos las razones por las
cuales la CDEEE
pagaba esta publicidad en los momentos que se realizaba la licitación de
las dos plantas eléctricas, ya que sabido está demás que las plantas eléctricas
que utilizan carbón mineral como combustible contaminan el medio ambiente,
independientemente que este combustible sea más barato que otros.
Es más, al día de hoy está
publicidad continúa pasándose por diferentes estaciones de TV y las plantas ya
fueron adjudicadas.
¡Ilógico, verdad! Podría
imaginarme dos razones que indujeron a los ejecutivos de la CDEEE a lanzar esta ofensiva
publicitaria por los medios de comunicación de masas: 1) Neutralizar a los
generadores de energía eléctrica que utilizan combustibles fósiles y que son
los dueños del negocio en la actualidad (por no decir que son los dueños del
País) y 2) Sensibilizar a las comunidades próximas donde se van a construir las
plantas eléctricas para que no se opongan a su construcción.
Considero que no es necesaria la
publicidad estatal, pero si la información, ya que es bueno comunicar que se va
a iniciar una obra o proyecto, lo mismo que su inauguración.
Lo que si hay que evitar, a toda
costa, son los negocios que se vienen haciendo con empresarios de la
comunicación y de la publicidad, muchas veces sin sentido para la economía del
Estado, ya que no favorecen las finanzas públicas y sí los bolsillos de muchos
vividores tradicionales del Erario.
Apoyo, sin reservas, que el
Gobierno Dominicano canalice más recursos para programas de educación vial,
salud pública, educación ambiental, educación sexual y reproductiva, entre
otras acciones, a través de los medios de comunicación de masas, ya que lo
que necesita la población son mayores niveles de educación en todas las
áreas.
Observamos con agrado que se han
comenzado a pasar por la TV
nacional anuncios publicitarios que invitan a una buena educación vial,
así como al manejo adecuado de la basura y de las aguas residuales en las
viviendas.
Debo recordarles a algunas
personas, por si se les ha olvidado, que los anuncios sí pueden incidir en la
percepción de la población hacia una gestión pública determinada, pero que la
educación es la base fundamental del desarrollo de los pueblos.
Por lo tanto, no creo prioritario
que se estén invirtiendo sumas cuantiosas desde el Estado Dominicano en
publicidad, cuando lo que si debe hacerse es continuar incrementando la
inversión en la educación de un pueblo que todavía se encuentra en una etapa
incipiente de su desarrollo.
EL AUTOR es
Licenciado en Educación. Reside en Barahona.
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