UN SATÉLITE DE LA AGENCIA ESPACIAL
EUROPEA QUE DESDE HACE UN MES SE QUEDÓ SIN PROPULSOR ENTRARÁ FINALMENTE EN LA ATMÓSFERA TERRESTRE ,
LOS ESPECIALISTAS NO PUEDEN CALCULAR CON PRECISIÓN DÓNDE CAERÁN SUS RESTOS.
El problema con esto, sin embargo, es que no todos
los restos se destruirán durante el proceso, y se estima que pueden caer
fragmentos más o menos intactos de al menos 90 kg en puntos aleatorios,
sin que nadie pueda señalar con precisión el punto del impacto.
Rune Floberghagen, director del proyecto GOCE, declaró que alcanzar esta exactitud en
“realmente difícil” y, en todo caso, solo pueden saber que el suceso ocurrirá
entre la noche del domingo o a más tardar la mañana del lunes.
De acuerdo con Floberghagen, la probabilidad de que
restos espaciales lastimen a una persona es mínima, pero no inexistente. El
cálculo se basa en parte en que un fragmento del satélite podría afectar un
área aproximada de 15
metros cuadrados , un número que el científico califica
de “muy pequeño” en comparación con la superficie total de la Tierra.
Heiner Klinkrad, jefe de la oficina de desechos
espaciales de la ESA ,
afirmó en entrevista con el LA Times que
“estadísticamente hablando, es 250 mil veces más probable ganar el premio mayor
de la lotería alemana que ser golpeado por un fragmento del GOCE.”
El satélite ayudó, durante su vida útil, a mapear
detalladamente las variaciones en la gravedad del planeta, además de haber
ayudado a crear el primer mapa de alta resolución de la frontera entre la
corteza terrestre y el manto. La misión del GOCE debió terminar en agosto del
2011, pero gracias a su bajo consumo de combustible (menor al esperado), la ESA siguió utilizándolo en una
órbita más baja para obtener información detallada sobre el fondo del mar.
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