En medio de un coraje, debes encontrar espacios para bajar los ánimos y luego atender la situación que te ha hecho perder la paciencia. Mira los vídeos
Por Liz Sandra Santiago / liz.santiago@gfrmedia.com
Los ejercicios pausados como el yoga pueden relajar tus músculos y hacer que te calmes. (Archivo)
“Señor, dame paciencia”, “Necesito paciencia para bregar contigo”, “¡Estás acabando con mi paciencia!”... ¿Cuántas veces has escuchado o dicho esta frase? ¿Qué significa para ti la palabra paciencia?
Dice un proverbio turco que “la paciencia es la llave del paraíso”. Por su parte, el diccionario de la Real Academia Española, la describe como la “capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse”; “capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas”; y “facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho”.
Según explica, el doctor Ángel Cintrón Opio, especialista en cognición -una vertiente de la psicología cognitiva-, “la paciencia es una destreza, más que otra cosa”. El especialista además destaca “que es algo que se desarrolla, se aprende de fuentes humanas, como familiares, amistades, profesores o religiosos. Se aprende también instintivamente a base de golpes o mirando hacia atrás y viendo de qué manera superamos situaciones pasadas”.
Es además un estado mental que, en un mismo individuo, puede variar dependiendo de la situación, las personas y el tipo de conflicto al que se enfrente. Cintrón Opio opina que se trata de una destreza altamente útil, porque permite vivir con una relativa paz, mientras se buscan las soluciones a los problemas que cada día se nos presentan.
Consejos para desarrollar la paciencia, según la Asociación Americana de Psicología:
Si acostumbras a estresarte por cosas que no puedes cambiar, respira.
Sí, hazlo correctamente y verás como tu humor cambia.
Respira profundamente, desde el diafragma.
Respirar desde el pecho no te relajará. Imagina que tu respiración sube desde tu "barriga".
Lentamente repite una palabra o frase tranquilizadora como “relájate” o “tómalo con calma”. Repítela mientras respiras profundamente.
Visualiza una experiencia relajante sea de tu memoria o imaginación.
Los ejercicios pausados como el yoga pueden relajar tus músculos y hacer que te calmes.
Practica estas técnicas a diario. Aprende a usarlas automáticamente cuando te encuentres en una situación de tensión y obtendrás una nueva perspectiva.
En medio de un coraje, debes encontrar espacios para bajar los ánimos y luego atender la situación que te ha hecho perder la paciencia.
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