Olga Quezada
Nutrióloga.
Nutrióloga.
Antes de comenzar un régimen o dieta para bajar de peso debemos pensar en el porqué de nuestro sobrepeso u obesidad, qué es lo que ha cambiado en nuestra vida que ha provocado este cambio, que es lo que tenía antes que ahora no tengo? O simplemente por qué siempre he estado en sobrepeso?
Al contestar estas preguntas se nos hace más fácil identificar el problema y darnos cuenta de lo que tenemos que hacer; normalmente nuestras respuestas se resumen en estas:
Al contestar estas preguntas se nos hace más fácil identificar el problema y darnos cuenta de lo que tenemos que hacer; normalmente nuestras respuestas se resumen en estas:
1. Inactividad:
A medida que vamos avanzando en edad nuestras prioridades en la vida cambian y consigo hay cambios en nuestro estilo de vida, lo que antes era nuestra diversión y único momento de actividad física, ahora simplemente no existe y nuestra forma de manejarnos en el día no incluye caminar o correr 1 kilómetro para trabajar, sino 5 pasos a la redonda de nuestro escritorio.
2. Estrés:
La enfermedad del siglo
Cuando hay estrés el cuerpo se produce un exceso de hormona llamada cortisol. Esta se produce en repuesta a un estímulo de peligro o amenaza, produciendo cambios internos como el aumento de la presión arterial, gran aumento de la glucosa en sangre, entre otros. Por el hecho que hay aumento de glucosa en sangre y no gastarse el exceso de glucosa producido por el aumento de cortisol, esta termina depositándose en forma de grasa en cintura, cadera y abdomen; por otra lado, cuando se logra utilizar la reserva de glucosa automáticamente sentimos hambre, en especial por los alimentos que son fuente de glucosa, que son harinas, pastas, dulces; por lo que el estrés, no solo engorda, sino que también da hambre.
A medida que vamos avanzando en edad nuestras prioridades en la vida cambian y consigo hay cambios en nuestro estilo de vida, lo que antes era nuestra diversión y único momento de actividad física, ahora simplemente no existe y nuestra forma de manejarnos en el día no incluye caminar o correr 1 kilómetro para trabajar, sino 5 pasos a la redonda de nuestro escritorio.
2. Estrés:
La enfermedad del siglo
Cuando hay estrés el cuerpo se produce un exceso de hormona llamada cortisol. Esta se produce en repuesta a un estímulo de peligro o amenaza, produciendo cambios internos como el aumento de la presión arterial, gran aumento de la glucosa en sangre, entre otros. Por el hecho que hay aumento de glucosa en sangre y no gastarse el exceso de glucosa producido por el aumento de cortisol, esta termina depositándose en forma de grasa en cintura, cadera y abdomen; por otra lado, cuando se logra utilizar la reserva de glucosa automáticamente sentimos hambre, en especial por los alimentos que son fuente de glucosa, que son harinas, pastas, dulces; por lo que el estrés, no solo engorda, sino que también da hambre.
3. Patrones de comida:
Todos tenemos un historial de comida con el que crecemos y que normalmente se mantiene en la etapa adulta, solo si nos convencemos de algo y lo ponemos en práctica es que hacemos cambios en lo que comemos; para la comida traer un beneficio a lo largo del tiempo tiene que ser constante, dietas de tres meses, no resolverán el problema, pero si un patrón que se mantenga por toda la vida.
Todos tenemos un historial de comida con el que crecemos y que normalmente se mantiene en la etapa adulta, solo si nos convencemos de algo y lo ponemos en práctica es que hacemos cambios en lo que comemos; para la comida traer un beneficio a lo largo del tiempo tiene que ser constante, dietas de tres meses, no resolverán el problema, pero si un patrón que se mantenga por toda la vida.
4. Comidas altas en grasa:
La velocidad con la que transcurre el día y la poca planeación de este, hace que recurramos a ingerir comidas muy altas en grasas y por ende altamente calóricas. El escoger alimentos naturales y cocinarlos de forma adecuada hace la gran diferencia.
Mi recomendación es cuidemos estos 4 factores de ahora en adelante y tendremos mejor calidad de vida por toda la vida.
La velocidad con la que transcurre el día y la poca planeación de este, hace que recurramos a ingerir comidas muy altas en grasas y por ende altamente calóricas. El escoger alimentos naturales y cocinarlos de forma adecuada hace la gran diferencia.
Mi recomendación es cuidemos estos 4 factores de ahora en adelante y tendremos mejor calidad de vida por toda la vida.
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