Lamentablemente nuestro paĆs se encuentra en la lista de de los paĆses donde ocurre mayor nĆŗmero de asesinatos de mujeres en el Ć”mbito domĆ©stico, y a pesar de que se han diseƱado campaƱas y creado organismos para tratar de evitar estas muertes y castigar a los culpables las cifras siguen aumentando.
A diario se reciben denuncias de violencia contra la mujer, y nos preguntamos cómo esta situación se ha vuelto tan comĆŗn como beber agua y quĆ© podrĆamos hacer para detener esta situación, teniendo presente que este problema es multisectorial y de muchas causas y con muchas consecuencias.
Educar al hombre, que en la mayorĆa de los casos es el agresor, se hace imprescindible, pero tambiĆ©n a la mujer para que no permita que otra persona tome control de sus acciones hasta el punto de permitir agresiones que la mayorĆa de las veces terminan en tragedia.
Sé que la violencia intrafamiliar no tiene una sola solución, sino que requiere de una serie de acciones por parte de toda la sociedad, pero también tengo la firme creencia de que como seres humanos podemos contribuir promoviendo una mayor y mejor educación desde el hogar, donde podemos formar a nuestros hijos en el respeto y la equidad.
Los hombres violentos no nacen violentos, aprenden de su entorno y los patrones que ven a su alrededor, por eso es esencial empezar a cambiar para que logremos el cambio en otros.
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