La inversión de valores que se afianza con la naciente cultura de obtener dinero fĆ”cil, reforzada en el desinterĆ©s de los padres por la educación de los hijos, las altas tarifas en los colegios privados y la baja calidad de la enseƱanza pĆŗblica, son factores que motivan la creciente deserción escolar y conducen el paĆs hacia su conversión en una nación de analfabetos funcionales.
De acuerdo a cifras de la SecretarĆa de Educación, el pasado aƱo escolar alrededor de 180 mil jóvenes y adolescentes abandonaron las aulas, de los cuales 146 mil cursaban niveles en escuelas pĆŗblicas y 24 mil en colegios privados.
Para este aƱo los vaticinios son peores, ya que la tendencia es que sólo en el sector privado mĆ”s de 33 mil alumnos dejarĆ”n la escuela, mientras los del sector pĆŗblico podrĆan alcanzar la astronómica cifra de 200 mil.
Esto, a pesar de las estadĆsticas de la SecretarĆa de Educación, que cada aƱo se vanagloria de los miles de dominicanos que alfabetiza a travĆ©s de programas que muy pocos conocen.
Es común observar en los barrios a muchachos con carreras técnicas o universitarias jugando dominó en cualquier esquina porque el mercado de empleo no les ofrece oportunidades.
Del lado contrario tambiĆ©n es comĆŗn ver a muchachos analfabetos conducir autos de lujo, motocicletas al Ćŗltimo grito de la moda y hĆ”bitos de consumo que envidiarĆa cualquier empresario.
Aunque todos saben la procedencia de ese dinero, incluyendo las autoridades, nadie dice ni hace nada, porque tambiƩn son muy dadivosos.
Como si nadie se enterara, se va imponiendo el criterio de que estudiar no genera mejorĆa en la calidad de vida, en una sociedad donde mucha gente se enriquece por medios sin ninguna relación con el estudio, polĆtica, narcotrĆ”fico y estafa.
El problema no es tan simple, porque una de las finalidades del desayuno escolar, y el incentivo económico creado durante la gestión de la doctora Milagros Ortiz Bosch a los padres que enviaran los hijos a la escuela, fue reducir la deserción escolar. Esto fue reforzado con la tarjeta Solidaridad.
Sin embargo, ni el desayuno ni los incentivos han dado los resultados esperados, y la deserción sigue su curso.
Tampoco podemos obviar las pĆ©simas condiciones de las plantas fĆsicas de la mayorĆa de las escuelas.
Ante la indiferencia de las autoridades cada dĆa crece el nĆŗmero de niƱos y adolescentes ofertando flores, tarjetas de llamadas, accesorios para celulares o limpiando parabrisas de los vehĆculos en los semĆ”foros.
En torno a este grupo no se ha podido determinar si forma parte de las estadĆsticas oficiales en relación a la deserción o simplemente nunca han pisado un aula.
EstĆ” en dudas si esos estĆ”n incluidos en las estadĆsticas o no cuentan por la simple razón de que nunca han pisado un aula.
Las causas para deserción son diferentes, y los últimos estudios realizados por Organizaciones No Gubernamentales lo atribuyen a que tienen que ayudar a sus progenitores en el sustento del hogar.
Otra causa son los problemas en el hogar, especialmente las disoluciones de los matrimonios, alcoholismo o drogas en algunos de los padres.
En el caso de los alumnos de las escuelas privadas, con mejores condiciones económicas, los expertos indican que hay un alto Ćndice de "distracción mental". Aunque esos alumnos tienen asegurados los medios e implementos necesarios y sus padres los llevan a diario al colegio, su desinterĆ©s es evidente.
De acuerdo a los resultados de uno de los estudios en referencia, para los estudiantes con padres económicamente “bien parado” le resulta mĆ”s atractivo sentarse ante la computadora a pasar horas con juegos en los que predomina la violencia, que escuchar a un profesor en la mayorĆa de los casos desmotivado.
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