Dra. Glorisel Brito Fernández (Ginecóloga - Obstetra – Sonografista)
Constituyen un grupo heterogéneo de enfermedades que se transmiten por las relaciones sexuales sin protección y sus diferentes prácticas eróticas entre las parejas, cuando uno de ellos está enfermo. A pesar de que la principal vía de transmisión es el contacto sexual, algunas de estas enfermedades pueden transmitirse por vía sanguínea, como es el caso de los virus (Hepatitis, VIH) o la transmisión puede darse de la mujer embarazada a su hijo en el vientre. Los agentes causales de las ETS comprenden un diverso grupo de microorganismos tales como bacterias, hongos, virus y parásitos. Cada uno tiene su forma de mostrarse en la enfermedad y pueden afectar de forma localizada, generalizada o sistémica, generalmente se manifiestan entre los 2 y 21 días después de la infestación dependiendo del agente etiológico. El cuadro clínico puede consistir en uno más de los siguientes síntomas: ardor y dolor al orinar, salida de secreción por el pene, ano o vagina, dolor e inflamación o ardor en los genitales, dolor en las relaciones sexuales, dolor en la parte baja del abdomen, sangrado anormal por vagina o ano, mal olor de las secreciones genitales, presencia de úlceras o lesiones verrugosas en genitales, fiebre y malestar general. Por otro lado, algunas de las ETS no presentan ninguna sintomatología. Ante la presencia de algunos de los signos y síntomas mencionados, lo más recomendable es acudir al profesional de salud competente en estas áreas: a la ginecóloga, en caso de la mujer, y al urólogo, en caso del hombre.
El punto más importante ante todas las enfermedades, primordialmente las enfermedades de transmisión sexual, es la prevención, en este caso el observar una conducta sexual responsable, es decir, un compañero sexual estable, el uso de preservativos y una adecuada higiene genital representan los pilares en la prevención.
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